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miércoles, 21 de septiembre de 2011

Los magos del jeroglífico





Yacimiento del valle de Deir el Medina, frente a Luxor, donde vivían los obreros y artesanos que hacían las tumbas de los faraones y sus familias


Constructores de tumbas, artistas del antiguo Egipto. En el valle de Deir el Medina vivían los artesanos cuyas casas ahora en ruinas pueden visitarse
 
A pocos kilómetros al sur de Sheikh Abd el Qurna se encuentra el valle conocido como Deir el Medina, el convento de la ciudad quiere decir, pues en la época copta hubo allí un monasterio. En el valle de los trabajadores, Thutmosis I levantó un poblado para que allí vivieran los artistas y artesanos que hacían las tumbas. El nombre del faraón está inscrito en el muro que rodea la ciudad. Artesanos, artistas, obreros, picapedreros, albañiles, pintores, escultores, etcétera, convivían en pequeñas casas. Eran de adobe sobre cimientos de piedra. Las paredes estaban enlucidas con barro, y las fachadas y algunas paredes interiores estaban encaladas. La puerta delantera, que daba a la calle principal, era de madera y estaba encajada sobre un marco también de madera o caliza que podía llevar el nombre del dueño. Muchas veces, las puertas y dinteles estaban pintados de rojo, un color protector y benefactor. La casa tenía un salón, varias habitaciones, subterráneo y terraza. Desde la zona de la cocina, un amplio espacio sin techar, surgían unas escaleras que iban a la azotea.

Diez días seguidos

La entrada principal de la aldea estaba al norte. El muro trapezoidal medía cerca de 6.000 metros y llegó a haber unas setenta casas dispuestas en fila a lo largo de una estrecha calle que corría de norte a sur. Estas ruinas y las tumbas han aportado muchos datos sobre las familias que las habitaban, los modos de trabajo, las actividades de ocio, las leyes y costumbres de la vida diaria. Al norte del poblado, cerca de la entrada al Valle, está el Gran Pozo, que nunca dio agua. Cuando al final del imperio nuevo este lugar se convirtió en un peligro por los libios, se abandonó el pueblo y sus habitantes se trasladaron al interior de los muros del templo de Ramsés III en Medinet Habu. Muy cerca de aquí está el templo de Hathor, edificado por los Ptolomeos. La ciudad estaba rodeada de una gran muralla. Nadie podía salir de allí, ni entrar, excepto para llevar a cabo el trabajo. Muchas horas diarias, con un solo día de descanso tras diez trabajados.
Distintas generaciones, desde 1550 antes de Cristo hasta el año 1000, desde la dinastía XVIII hasta el final de la XX, iban a la necrópolis real recorriendo un sendero que evitaba las duras colinas en torno a Deir el Bahari. Muchos, además de trabajar en las tumbas reales, lo hacían en la suya propia. Eran poseedores de secretos y por eso estaban muy controlados. Los servidores de la "plaza de la verdad" eran vigilados por comisarios que se encargaban de que los secretos se mantuvieran.
Llegamos al recinto. Aunque está en ruinas, se percibe muy bien su gran extensión. De aquí salieron esos extraordinarios artistas anónimos que dejaron su huella imborrable en tantos panteones. ¿Tendrían conciencia de su arte? Una ciudad de los artistas en medio del desierto, frente al Nilo. Paseo por entre las calles y me gusta imaginar que aquí o allí vivió el pintor o pintores de la tumba de Nefertari o de Thutmosis III. Auden, en el poema titulado Musée des Beaux Arts, hace esta reflexión: "Acerca del sufrimiento nunca se equivocaron, / los viejos maestros: qué bien entendieron / su posición humana; cómo tiene lugar / mientras algún otro come o abre una ventana o sencillamente pasea aburrido". Los viejos maestros del poeta, como Brueghel, están más cercanos a nosotros que los antiquísimos maestros egipcios, pero el sufrimiento, el esfuerzo y la conciencia que ellos tenían es la misma: "Nunca olvidaron / que incluso el espantoso martirio debe seguir su curso / de cualquier manera en un rincón, en algún lugar desaliñado / donde los perros continúan con su vida perruna y el caballo del torturador / restriega su inocente trasero contra un árbol". El cuadro de Brueghel al que se refiere Auden es el titulado El viaje de Ícaro.
Paseo entre las calles derrumbadas. No queda nada de las paredes blancas, encaladas de las casas, ahora está todo dorado por el sol y rebozado por las arenas. El perímetro de la muralla se conserva intacto. Maestros antiguos, nuestros padres. De aquí venimos. Aquí llego a mi casa de nuevo, de no se sabe dónde, de donde no se sabe el porqué, "como un hombre ansioso de volver a ver su casa, / después de haber pasado muchos años en cautividad". Maestros antiguos. Me siento sobre un muro y restriego mis manos sobre los adobes, mientras se me viene a la cabeza el lied de Schubert cuya letra compuso Goethe, Canción nocturna del caminante. Le he dado tantas vueltas en la memoria que para mí dice así: "En las colinas / la calma,/ en las copas de los árboles / un suspiro. En el bosque / pájaros durmientes. / Como tú / muy pronto". Por aquí no he visto pájaros ni árboles. El suspiro, los suspiros son míos. Aquí no queda nada, aquí no hay nadie -no me crucé con ningún turista-, aquí solo estoy yo derramando lágrimas por los maestros anónimos que únicamente vivieron para el arte. "Ser artista es fracasar, como nadie nunca se atrevería a fracasar, ese fracaso es su mundo y abandonarlo supone una deserción, de las artes, del buen hacer, de la vida...". A Beckett le gustaría este lugar, esta ciudad del fracaso, de los fracasados. De los anónimos. Nuestra propia ciudad, nuestra ciudad natal.
Luego vamos a la necrópolis donde yacieron los funcionarios, capataces o escribas. Son pequeñas tumbas, capillas con una parte subterránea decorada con pinturas. Entro en la tumba del capataz Pashed, que está arrodillado rezando debajo de una palmera repleta de plátanos. Luego bebe el agua del Nilo. Los jeroglíficos del fondo reproducen el capítulo 62 del Libro de los Muertos con la fórmula para poder beber el agua en el Más Allá. Entro en la tumba del funcionario de la necrópolis Sennedjem. Se les ve a él y a su esposa adorando a los dioses del Más Allá, así como trabajando con los bueyes y el arado en el campo. Entro en la tumba de Ipuy, donde hay pintadas escenas de pesca. Entro en la tumba de Userhat, escriba real en el tiempo de Amenofis II, y contemplo cómo el barbero le corta el pelo. "Me construí una magnífica tumba /en mi ciudad de la eternidad. / Preparé exquisitamente el lugar, excavado en la roca / en el desierto de la eternidad", dice una inscripción funeraria del Reino Nuevo. A las tumbas de los muertos las llamaban "casas eternas" porque el tiempo que pasamos en el Hades es infinito. Sus verdaderas casas eran las tumbas.

http://elviajero.elpais.com/articulo/viajes/magos/jeroglifico/elpviavia/20110917elpviavje_6/Tes

miércoles, 24 de agosto de 2011

La falta de turistas pone en peligro la pirámide más antigua

EFE/EL CAIRO La grave crisis financiera que afecta  al Consejo Superior de Antigüedades (CSA), debida  en  gran parte a la ausencia de turistas en Egipto,  podría  acarrear el derrumbamiento de la pirámide  escalonada de Zoser, la más antigua de la historia, cuya    rehabilitación ha quedado interrumpida.

"El problema es que no hay dinero, porque éste llegaba del turismo extranjero. Después de la Revolución del 25 de enero, la afluencia de turistas al país disminuyó seriamente y, por tanto, los ingresos de los sitios arqueológicos bajaron", dijo en declaraciones a Efe el secretario general del CSA, Mohamed Abdel Maqsud.
Sin embargo, adelantó que mañana, domingo, visitará al frente de un equipo de expertos la pirámide, ubicada en la zona arqueológica de Saqara, unos 25 kilómetros al suroeste de El Cairo.
"Mañana haré una visita al lugar para adoptar una decisión inmediata en el terreno y subrayar la necesidad de que las labores de restauración deben proseguir. Egipto y el mundo no pueden perder para siempre un monumento de esa magnitud. Es la pirámide más antigua de la historia", destacó el responsable egipcio.
Asimismo, recordó que la restauración de ese lugar lleva cuatro años y ahora estaba en su última etapa, "la más importante y delicada, ya que se estaba rehabilitando el techo del edificio".
La compañía que lleva a cabo los trabajos de rehabilitación suspendió sus actividades porque no se le han pagado sus honorarios, reconoció Maqsud.
El problema salió a la luz después de que algunos medios de prensa escrita hicieran sonar hoy las sirenas de alarma por el peligro de derrumbe que se cierne sobre esa colosal tumba.
La pirámide fue construida como tumba del faraón Zoser (2.650 años a.C.) por el arquitecto y médico Imhotep, en la zona de Saqara, cuya área monumental cubre una extensión de siete kilómetros cuadrados.
La milenaria construcción, que nunca ha sido abierta al público, es el monumento más popular de Saqara, la gran necrópolis de la que fuera la ciudad de Menfis, antigua capital de Egipto.
El responsable del proyecto de restauración, el arqueólogo Samir Abdel Rauf, advirtió en declaraciones a la prensa egipcia de que la suspensión de los trabajos puede ocasionar el desprendimiento de los bloques del techado de la pirámide.
Dijo que esas piedras fueron fijadas de manera temporal con la utilización de "almohadas (soportes) de aire", y que eso requiere "un seguimiento para que no se produzca una caída repentina, ya que el estado de la pirámide antes del inicio de la restauración era pésimo".
Asimismo, recordó que el equipo de expertos encargado de la rehabilitación de la tumba trabajó en circunstancias muy duras y peligrosas, pues corrieron serio riesgo de que algún bloque cayera sobre ellos.
Por su parte, el supervisor arquitectónico del plan y profesor de la Universidad de El Cairo, Hasan Fahmi, consideró que el rescate de la pirámide escalonada es un "proyecto nacional", por los ingresos que las visitas turísticas al lugar dejan en la hacienda pública.
El deterioro del monumento se debió a efectos climáticos, de medio ambiente y aguas subterráneas, además de otras actividades del ser humano que también la han dañado.
"Las explosiones en los campamentos militares y en canteras cercanas a Saqara contribuyeron también a derrumbes en la pirámide, al igual que previas restauraciones hechas sin estudios exactos", señaló Fahmi.
El jefe de las antigüedades egipcias, que reemplazó hace solo unas semanas al polémico Zahi Hawass al frente de este departamento clave, concluyó que "la preservación de los monumentos arqueológicos es la principal prioridad de su institución".
"Trabajaremos con fuerza para disponer los recursos financieros, a pesar de las circunstancias económicas que atravesamos. No deseamos que el mundo y la historia nos juzguen algún día como negligentes en la restauración de esta milenaria pirámide", destacó Abdel Maqsud.

Museo de Nueva York devuelve a Egipto piezas de la tumba de Tutankamón

Diecinueve piezas arqueológicas, encontradas en la tumba del faraón Tutankamón, expuestas en el Museo Metropolitan de Nueva York (EEUU) desde los años 20 del siglo anterior, serán entregadas hoy a representantes de Egipto.
El Consejo Supremo de Antigüedades egipcias, informó que los objetos (pequeñas figuras de animales y joyas) llegarán a Egipto junto con la delegación del Consejo, que se encuentra en Nueva York de visita.
Las piezas serán incluidas en la colección del Museo Egipcio de El Cairo, donde se encuentra la mayor parte de los tesoros pertenecientes a Tutankamón.



Karnak no se construyó junto al Nilo

Se ubicaba a 500 metros de distancia. Equipo de investigadores revela que el Nilo cambió de ubicación con el pasar de los siglos.

El complejo arqueológico de Karnak no fue edificado junto al Nilo, donde se encuentra actualmente. Un estudio ha demostrado que el río estaba entre 400 y 500 metros de distancia cuando el complejo se construyó.

La revelación fue hecha pública ayer por el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia. Este descubrimiento permite comprender la evolución del paisaje del valle del Nilo, así como aclarar las dudas de los arqueólogos sobre la configuración original del complejo.

El equipo de investigadores, liderado por el francés Matthieu Gilardi, realizó estudios geomorfológicos, paleoambientales y sedimentológicos que permitieron demostrar que hace 4.000 años, cuando se construyó el complejo, el Nilo pasaba entre 400 y 500 metros del lugar, y que solo en el 1.600 a. C. tomó su actual trayectoria. El CNRS precisó que el estudio se ha publicado en la revista “Journal of Archaeological Science” y anunció que investigaciones similares se harán en otros sitios faraónicos, como Tod y Medamud. A principios de julio las autoridades egipcias comunicaron que una misión arqueológica francesa descubrió, en el complejo, unos bloques de piedras talladas que formaban parte del templo del dios Ptah, y que datan del reinado de Tutmosis III (1490-1436 a. C.), el faraón que ordenó edificar Karnak.

El proyecto español Djehuty cumple 10 años excavando con éxito en Egipto

12-07-2011


Un viernes de finales de enero, justo cuando estabamos celebrando el X aniversario, con una tarta, sangría y jamón serrano, estallaron las primeras revueltas en El Cairo. El egiptólogo José Manuel Galán pasa seis semanas al año en Luxor, una ciudad situada a orillas del Nilo, en el centro de Egipto. Allí dirige las excavaciones de Djehuty, un proyecto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que iba a durar cinco años pero que, a golpe de hallazgo arqueológico, ha subido el listón de sus objetivos. "Empezamos con la intención de estudiar dos tumbas pero hemos ido excavando, descubriendo... y ahora podemos pasarnos trabajando allí 100 años".
Sentado entre la ministra de Ciencia y Tecnología, Cristina Garmendia, y el presidente del CSIC, Rafael Rodrigo, el profesor Galán se resiste a reconocer que Djehuty se ha convertido en uno de los proyectos arqueológicos más ambiciosos del momento. Comparece ante la prensa seis meses después de haber tenido que regresar de Egipto antes lo previsto, a causa de las revueltas, y explica apasionadamente que este año han vuelto a casa con "tres descubrimientos sobresalientes" que garantizan el futuro del proyecto.
El primero es "la entrada a un pozo funerario" que sorprendió a los investigadores y que excavarán el año que viene. El segundo es una galería con "cientos de momias animales, de ibis y halcones", que además cuenta con un graffti milenario fechado "en el 43 de Ptolomeo VIII", equivalente a los años 128 y 127 a.C.". El tercero es "un conjuntos de 80 figurillas funerarias, llamadas shabtis, del año 1.000 a.C.", hallados en una nueva zona de excavación con mucho potencial porque hasta ahora había pasado inadvertida tanto para "los ladrones del siglo XIX como para los arqueólogos del siglo XX, que a veces son peores que los ladrones".
José Manuel Galán dice que "la arqueología es un culebrón por entregas" pero asegura estos descubrimientos dibujan "un futuro aún más prometedor". Cree que "la tumba de Djehuty será espectacular", cuando acabe de restaurarse, y que "la de Hery es una joya porque no hay tumbas de esa época", por lo que si las excavaciones siguen dando frutos, tal y como se espera, podrían acabar sacando a la luz un conjunto de tumbas del años 1.500 a.C que será "parada obligatoria" de los tours turísticos. "Salvando las distancias", dice "es un poco como Atapuerca".
Con un presupuesto anual de 120.000 euros, de los cuales 50.000 se dedican a la contratación anual de dos investigadores, y el resto a las seis semanas de excavación, la ministra Cristina Garmendia asegura que el Proyecto Djehuty, en la necrópolis Dra Abu el-Naga, es "muy rentable social y económicamente" por el potencial "de los contenidos divulgativos, que son una industria a desarrollar en España", y también por "el gran calado en las relaciones internacionales".
Galán asegura que Djehuty es "un proyecto pequeño que intenta aportar un granito de arena". Que "en ciencia no hay que compararse", que en Luxor suelen coincidir con "unas 30 misiones internacionales", de Alemania, EEUU, etc. y que todos se llevan muy bien". Pero Garmendia cree que Galán es muy modesto y sitúa a la egiptología española "en la vanguardia y en la élite mundial".
El presidente del CSIC, Rafael Rodrigo, añade que aunque está previsto que todas las piezas se queden en Egipto, una de las grandes apuestas del proyecto es la divulgación, por lo que espera "llegar a un acuerdo con el Museo Arqueológico Nacional" para poder presentar en España los resultados de cada campaña.